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TINA, LA TORTUGA QUE SOÑABA CON VOLAR
Capítulo 1: Tina y su gran sueño
En un estanque tranquilo, Tina la tortuga se despertaba cada mañana mirando al cielo. Mientras las demás tortugas descansaban al sol, ella soñaba con volar. Los pájaros y mariposas pasaban veloces y ella deseaba sentir el viento en su cara.
—“¡Las tortugas no vuelan!” —decían los sapos riendo.
—“Eres demasiado lenta” —añadían las libélulas.
Pero Tina decidió que, aunque todos se rieran, ella iba a intentar cumplir su sueño.
Capítulo 2: Un deseo compartido
Tina comprendió que necesitaría ayuda. Caminó entre las flores y juncos para hablar con sus amigos: Paco el castor, experto en construir cosas, Lila la mariposa, sabia en el arte del viento, y Rufi el colibrí, veloz y valiente.
—“Si trabajamos juntos, tal vez podamos lograrlo” —dijo Tina con esperanza—.
Sus amigos aceptaron emocionados el desafío.
Capítulo 3: Planes y primeros intentos
Los amigos comenzaron a idear un plan. Paco diseñó una estructura con ramas y hojas, Lila explicó cómo usar el viento y Rufi practicó maniobras rápidas en el aire. Hicieron varios intentos, pero cada vez Tina caía al agua.
Rieron y se animaron mutuamente, entendiendo que los errores eran parte del aprendizaje.
Capítulo 4: La cometa mágica
Después de varios días, crearon una cometa especial. Estaba hecha de hojas secas, pétalos y plumas, con un toque de magia que solo la amistad podía dar. Cada pieza representaba un esfuerzo y un momento compartido entre ellos.
—“Esta vez seguro funcionará” —dijo Paco con entusiasmo—.
Tina sentía mariposas en el estómago y el corazón lleno de esperanza.
Capítulo 5: El gran día del vuelo
El viento soplaba fuerte y el estanque estaba lleno de luz. Tina se subió a la cometa y, con un empujón de Rufi y el viento de Lila, comenzó a elevarse. Por unos segundos, flotó sobre el agua y las flores, viendo todo desde el cielo.
—“¡Estoy volando!” —exclamó, mientras todos sus amigos aplaudían.
Capítulo 6: La caída y la lección
Al caer suavemente sobre el agua, Tina comprendió algo importante: no importaba la altura ni la duración del vuelo. Lo que verdaderamente contaba era haberlo intentado y haberlo hecho junto a sus amigos. Se dieron abrazos y risas, celebrando no solo el vuelo, sino la unión que habían creado.
Capítulo 7: Un sueño que inspira
Desde ese día, cada vez que sopla el viento, las flores del estanque parecen aplaudir. Tina ya no solo es la tortuguita curiosa, sino un ejemplo de que los sueños pueden cumplirse si se cree en ellos y se comparte con amor.
Los animales del estanque aprendieron que la perseverancia y la amistad son mágicas, y que ninguna meta es imposible cuando se trabaja en equipo.