On martes, 18 de noviembre de 2025

 Nina y el Conejo de los Deseos



Autor: Félix Benítez Mero
Edad recomendada: 4 a 7 años
Valor que promueve: Generosidad y empatía


Capítulo 1: El descubrimiento en el jardín

Una mañana soleada, la pequeña Nina jugaba en el jardín de su abuela cuando algo brilló entre las flores. Al acercarse, descubrió un pequeño conejo blanco con ojos color esmeralda. El animalito hablaba con voz dulce y le dijo:
—Soy Brinco, el Conejo de los Deseos. Puedo concederte tres deseos, pero debes pensar bien antes de pedirlos.

Nina no podía creerlo. ¡Un conejo que hablaba y cumplía deseos! Emocionada, comenzó a imaginar todo lo que podría pedir: juguetes, dulces, vestidos y castillos de chocolate.

Pero Brinco le advirtió:
—Los deseos más hermosos son los que hacen sonreír a los demás.

Nina no entendió del todo, pero decidió guardar esa frase en su corazón.


Capítulo 2: El primer deseo

Esa tarde, al pasar por la plaza, Nina vio a un grupo de niños tristes: su pelota se había roto y no podían jugar.
Recordó las palabras del conejo y, con una sonrisa, dijo:
—Deseo que todos ellos tengan una pelota nueva.

En un destello de luz dorada, aparecieron pelotas de todos los colores. Los niños comenzaron a reír y a invitarla a jugar. Nina sintió una calidez en el pecho que no había sentido antes.

Brinco apareció entre los arbustos y le dijo:
—Has usado tu primer deseo… y lo hiciste para compartir. Tu corazón brilla, Nina.


Capítulo 3: El segundo deseo

Al día siguiente, mientras paseaba por el bosque, Nina escuchó un maullido. Un gatito gris estaba atrapado entre unas ramas. Nina trató de ayudarlo, pero las ramas eran muy duras.
Sin pensarlo dos veces, pidió su segundo deseo:
—Deseo que el gatito esté a salvo.

De inmediato, las ramas se separaron suavemente, y el pequeño gato cayó entre los brazos de Nina. El animalito ronroneó feliz, y ella decidió llevarlo a casa y cuidarlo.

Brinco volvió a aparecer y dijo:
—A veces los deseos no necesitan palabras, solo un corazón dispuesto a ayudar.


Capítulo 4: El último deseo

Pasaron los días, y el pueblo se preparaba para una gran fiesta. Pero de pronto, una fuerte lluvia destruyó el puente que unía el pueblo con la escuela, dejando a los niños sin poder asistir.
Nina pensó mucho y finalmente dijo:
—Brinco, deseo que el puente se repare y que todos puedan ir a la escuela sin peligro.

El conejo cerró los ojos, y una luz suave envolvió el río. Cuando la lluvia cesó, un hermoso puente de flores y madera apareció.
Los niños aplaudieron y abrazaron a Nina.

Brinco sonrió y le dijo:
—Tus tres deseos fueron usados con bondad. No todos los conejos encuentran un corazón tan generoso.

Nina abrazó al conejo, sabiendo que la verdadera magia no estaba en los deseos… sino en ayudar a los demás.


🌈 Mensaje final del cuento

“El verdadero poder de los deseos está en el corazón que los pide. Cuando compartes y ayudas, haces del mundo un lugar más feliz.”


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