On martes, 18 de noviembre de 2025

 

🍎 La Manzanita que Quería Ser Pera



Autora: María Guadamud

Edad recomendada: 4 a 6 años

Valor de la autoaceptación.


CAPÍTULO 1: La manzanita curiosa

En un huerto soleado vivía Lina, una manzanita pequeña y redonda con un color rojo brillante. Cada mañana despertaba feliz en su árbol, pero un día vio algo que la dejó pensando.

Justo enfrente, en el árbol vecino, colgaban unas frutas largas y verdes que se movían suavemente con el viento.

—¡Qué elegantes son! —suspiró Lina—. ¡Yo quisiera ser como ellas!

Las otras manzanas se reían suavemente.

—Lina, tú ya eres hermosa —decían—. No necesitas ser diferente.

Pero Lina seguía mirando a las peras con mucha curiosidad.


CAPÍTULO 2: Lina intenta cambiar

Lina decidió que quería parecerse a ellas, así que empezó a estirarse día y noche.

—¡Un poco más larga y lo lograré! —decía.

Pero, aunque se esforzaba mucho, seguía siendo redondita.

Luego pidió ayuda al viento.

—Vientecito, ¿puedes soplarme para que me vuelva más larga?

El viento sopló, pero lo único que consiguió fue mover a Lina de un lado a otro.

—Lo siento, pequeña —dijo—. Yo puedo bailar contigo, pero no cambiar lo que eres.

Lina se sintió un poco triste. Pensaba que jamás sería tan especial como las peras.


CAPÍTULO 3: La tormenta inesperada

Una tarde, el cielo se puso gris y una tormenta llegó al huerto.

El viento soplaba fuerte, las ramas se movían de un lado a otro y algunas frutas temblaban. Lina también tenía miedo.

Entonces escuchó un grito:

—¡Ayuda! ¡Me caigo!

Era Perita, una pera que estaba a punto de desprenderse de su rama. Lina, que era más redondita y estaba muy bien sujeta, movió su ramita lo más que pudo.

—¡Aguanta! —dijo—. ¡Voy a ayudarte!

Gracias a su forma redonda y firme, Lina logró empujar a Perita hacia una parte más segura de la rama.

Cuando la tormenta terminó, Perita la miró con una gran sonrisa.

—¡Me salvaste! Eres muy fuerte. ¿Cómo lo hiciste?

Lina se sorprendió.

—No lo sé… Creo que fue porque soy redondita.

Las peras del árbol vecino murmuraron admiradas.


CAPÍTULO 4: Lina descubre su valor

Al día siguiente, el sol brilló otra vez. Las hojas estaban frescas por la lluvia y todo el huerto olía a tierra húmeda.

Perita visitó a Lina.

—Quería decirte algo importante —dijo con voz suave—. No necesitas parecerte a nadie más. Tú eres especial tal como eres.

Lina sintió que su corazón de fruta se llenaba de alegría.

—Supongo que sí… —respondió—. Aunque sea redonda y pequeña, puedo hacer cosas grandes.

Desde ese día, Lina dejó de compararse y comenzó a disfrutar de su propio color, su forma y su sabor. Descubrió que cada fruta del huerto tenía algo único que compartir.

Y cuando veía a las peras del árbol de enfrente, ya no suspiraba con tristeza, sino con una gran sonrisa.

—Yo soy Lina, la manzanita redondita —decía—. ¡Y estoy feliz de ser yo!

FIN

DESCARGAR VERSIÓN PARA COLOREAR

Te invito a realizar tus comentarios

Subscribe to Posts | Subscribe to Comments