- Inicio »
- María Guadamud »
- La Manzanita que Quería Ser Pera
🍎 La Manzanita que Quería Ser Pera
Autora: María Guadamud
Edad recomendada: 4 a 6 años
Valor de la autoaceptación.
CAPÍTULO 1: La manzanita curiosa
En un
huerto soleado vivía Lina, una manzanita pequeña y redonda con un color
rojo brillante. Cada mañana despertaba feliz en su árbol, pero un día vio algo
que la dejó pensando.
Justo enfrente,
en el árbol vecino, colgaban unas frutas largas y verdes que se movían
suavemente con el viento.
—¡Qué
elegantes son! —suspiró Lina—. ¡Yo quisiera ser como ellas!
Las otras
manzanas se reían suavemente.
—Lina, tú
ya eres hermosa —decían—. No necesitas ser diferente.
Pero Lina
seguía mirando a las peras con mucha curiosidad.
CAPÍTULO 2: Lina intenta cambiar
Lina
decidió que quería parecerse a ellas, así que empezó a estirarse día y noche.
—¡Un poco
más larga y lo lograré! —decía.
Pero,
aunque se esforzaba mucho, seguía siendo redondita.
Luego
pidió ayuda al viento.
—Vientecito,
¿puedes soplarme para que me vuelva más larga?
El viento
sopló, pero lo único que consiguió fue mover a Lina de un lado a otro.
—Lo
siento, pequeña —dijo—. Yo puedo bailar contigo, pero no cambiar lo que eres.
Lina se
sintió un poco triste. Pensaba que jamás sería tan especial como las peras.
CAPÍTULO 3: La tormenta inesperada
Una
tarde, el cielo se puso gris y una tormenta llegó al huerto.
El viento
soplaba fuerte, las ramas se movían de un lado a otro y algunas frutas
temblaban. Lina también tenía miedo.
Entonces
escuchó un grito:
—¡Ayuda!
¡Me caigo!
Era Perita,
una pera que estaba a punto de desprenderse de su rama. Lina, que era más
redondita y estaba muy bien sujeta, movió su ramita lo más que pudo.
—¡Aguanta!
—dijo—. ¡Voy a ayudarte!
Gracias a
su forma redonda y firme, Lina logró empujar a Perita hacia una parte más
segura de la rama.
Cuando la
tormenta terminó, Perita la miró con una gran sonrisa.
—¡Me
salvaste! Eres muy fuerte. ¿Cómo lo hiciste?
Lina se
sorprendió.
—No lo
sé… Creo que fue porque soy redondita.
Las peras
del árbol vecino murmuraron admiradas.
CAPÍTULO 4: Lina descubre su valor
Al día
siguiente, el sol brilló otra vez. Las hojas estaban frescas por la lluvia y
todo el huerto olía a tierra húmeda.
Perita
visitó a Lina.
—Quería
decirte algo importante —dijo con voz suave—. No necesitas parecerte a nadie
más. Tú eres especial tal como eres.
Lina
sintió que su corazón de fruta se llenaba de alegría.
—Supongo
que sí… —respondió—. Aunque sea redonda y pequeña, puedo hacer cosas grandes.
Desde ese
día, Lina dejó de compararse y comenzó a disfrutar de su propio color, su forma
y su sabor. Descubrió que cada fruta del huerto tenía algo único que compartir.
Y cuando
veía a las peras del árbol de enfrente, ya no suspiraba con tristeza, sino con
una gran sonrisa.
—Yo soy
Lina, la manzanita redondita —decía—. ¡Y estoy feliz de ser yo!
FIN
DESCARGAR VERSIÓN PARA COLOREAR
