On martes, 18 de noviembre de 2025



🕯️ La linterna del corazón

 

Autora: Eisha Hurtado Ojedis
Valor principal: Empatía y bondad 💖


Capítulo 1: El pueblo sin luz

En un pequeño pueblo llamado Lúmina, la gente vivía siempre bajo una niebla gris. No había sol, ni estrellas, ni risas. Nadie recordaba cuándo fue la última vez que el cielo se iluminó.
Entre los habitantes vivía Lía, una niña curiosa y amable que soñaba con ver el brillo del día. Una noche, mientras miraba por la ventana, un pequeño destello apareció en su habitación. Era una linterna dorada, vieja pero hermosa, con un mensaje grabado:

“Tu luz brillará cuando tu corazón ilumine a los demás.”

Lía no entendía lo que significaba, pero decidió averiguarlo.


Capítulo 2: El primer destello

Al día siguiente, Lía salió al pueblo con su linterna. Intentó encenderla de muchas formas, pero nada funcionaba.
Mientras caminaba, vio a un anciano intentando levantar una cesta pesada. Sin pensarlo, corrió a ayudarlo.
Cuando el hombre la miró agradecido, la linterna comenzó a brillar suavemente, llenando el aire de una luz cálida.
“¡Está viva!”, exclamó Lía.
Desde ese momento comprendió que la linterna respondía a los actos de bondad. Cuanto más ayudaba, más fuerte brillaba la luz.


Capítulo 3: La oscuridad del bosque

Un día, una fuerte tormenta cubrió el pueblo y una espesa sombra se extendió desde el bosque. Todos se encerraron en sus casas, asustados.
Lía, con su linterna en la mano, decidió entrar al bosque para encontrar el origen de la oscuridad. En el camino halló animales perdidos y asustados, a los que cuidó y acompañó.
Con cada gesto, su linterna se hacía más luminosa, hasta que descubrió un gran árbol marchito, del que salía la sombra.
Lía lo abrazó con ternura y dijo:

“No tengas miedo, también tú puedes volver a brillar.”
Entonces, la luz de su linterna se extendió como una ola dorada que cubrió todo el bosque y llegó al pueblo.


Capítulo 4: El amanecer del corazón

Cuando la tormenta terminó, el cielo volvió a ser azul y el sol brilló por primera vez en años. Los habitantes salieron maravillados, y todos notaron que en sus pechos también brillaba una pequeña luz.
La linterna de Lía se apagó suavemente, pues ya no era necesaria. La luz ahora vivía dentro de cada corazón que aprendió a ayudar, escuchar y amar.
Lía sonrió y comprendió el mensaje que siempre había estado allí:

“La luz más fuerte no viene del cielo, sino de los buenos corazones.”

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